La Navidad es la época del año en la que más se suele comer. Un sinfín de reuniones familiares y comidas de amigos hacen que las calorías de nuestra dieta aumenten considerablemente. Es aconsejable proponerse cuidar la línea desde el primer día del año.

Cuida la línea desde el primer día del año

Conviene que empieces a racionalizar los alimentos. Deberías cocinarlos con el fin de no engordar y de no dañar tu salud. Y por supuesto, tu dieta equilibrada debe estar acompañada, siempre, de ejercicio físico.

Empieza las comidas con un caldo sin tropezones con cero calorías. Tomarlo unos minutos antes, te ayudará a saciarte y a comer la mitad. Así, evitarás un almuerzo o una cena abundante. Si, además, te sirves los platos de uno en uno, ingerirás menos calorías y tu cuerpo y tu salud te lo agradecerán y recuerda que comer entre horas frutos secos te puede ayudar a llegar con menos hambre a la mesa.

Siempre que puedas, por complicado que parezca, cambia los dulces por una pieza de fruta. Y como no; evita el sedentarismo. Caminar, al menos una hora al día, es bueno para quemar parte de las calorías alimenticias que hayas ingerido.

Reserva tus excesos para días concretos. Es evidente que las celebraciones suelen estar acompañadas de más comida, por ello es conveniente que equilibres tu alimentación, y tomes más alimentos diuréticos en los siguientes días. Pero nunca te saltes, por ejemplo, el desayuno. Lo único que conseguirás es llegar con más apetito a la siguiente comida y la harás más copiosa.

Aprovecha estos consejos para empezar el año de la forma más saludable posible. ¡A disfrutar de los 365 días que quedan!