Disfrutando de una paellita a la orilla del mar, mientras los niños corretean por la arena, felices y divertidos. Es el momento de tumbarse en la hamaca, cerrar los ojos, dejar que la brisa marina nos duerma poco a poco… Pero de repente nos sobresaltamos. Un pensamiento se ha apoderado de nuestra mente: ¡¡mañana acaban nuestras vacaciones y tenemos que volver a casa, a la rutina, al jefe, los horarios, el despertador, el tráfico…!! El corazón se nos acelera y necesitamos un plan B, algo que nos haga combatir el estrés post-vacacional que ya hemos empezado a sentir.

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¿Cuáles son los síntomas del estrés post-vacacional?

Según afirma el neurólogo del Hospital USP San Camilo de Madrid, Antonio Yusta en este artículo de infosalus.com, lo primero es reconocer los síntomas como producidos por un cambio en nuestra rutina habitual durante las vacaciones, cambio de ritmos biológicos que vuelven a producirse cuando retomamos la vida habitual. Cerca del 35% de la población ha sufrido este malestar en alguna ocasión y, los más propensos a hacerlo, son aquellos que se encuentran en la franja de edad entre 45 y 55 años.

Los síntomas más comunes de que la vuelta a la rutina nos está afectando quizá un poco más de lo normal, son variados:

  • Debilidad general
  • Apatía
  • Cansancio injustificado
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Falta de concentración, olvidos,
  • Cambios de humor
  • Pensamientos negativos y pesimistas

Pueden darse todos estos síntomas en mayor o menor medida e incluso otros relacionados o solo alguno de ellos. Lo normal es que vayan desapareciendo según vayamos introduciéndonos nuevamente en nuestra vida cotidiana. Si persistieran más de 15 días, habría que consultar al médico.

¿Qué puedo hacer para paliar el estrés post-vacacional?

En este artículo de Buenosmomentos.com, nos dan algunos consejos para que nuestra vuelta al trabajo no se convierta en un drama que afecte incluso a nuestra salud:

  • Volver a la rutina de manera progresiva, no apurar las vacaciones en el lugar de veraneo hasta el último día, y lo mismo aplicado al mundo laboral: priorizar las tareas importantes, analizar qué hay que hacer y en qué orden… 
  • Respeta las horas de sueño, procurando evitar las siestas y durmiendo las ocho horas de rigor.
  • El café y el tabaco pueden intensificar la sensación de estrés, así que, si no es bueno abusar de ellos en ningún momento, ahora, volviendo de vacaciones, mucho menos.
  • Organiza tu tiempo y diviértete, y en esa diversión incluimos el hacer deporte, que libera unas proteínas que nos hacen felices, las endorfinas.
  • Deja de darle vueltas a la cabeza, corta ya mismo con los pensamientos negativos, fíjate en lo positivo, en la cantidad de cosas buenas que tenemos y de las que disfrutamos día a día.

Y, sobre todo, pensemos en que todo este malestar es pasajero, pasará sin darnos cuenta, no le demos mayor importancia… Recordemos las paellas en la playa y los buenos momentos vividos como algo importante en nuestra vida y que se repetirá en breve, seguro. Ahora toca disfrutar del presente, de lo que nos toca hacer. Intentemos convertir nuestro trabajo y nuestro día a día en algo agradable.