“Tómate el zumo rápido, antes de que se le vayan las vitaminas”. ¿Quién no escuchó a su madre decir esta frase durante toda su infancia? Y tú, por no retarla, le hacías caso… Pues, bien, ha llegado el momento de decirte que eso que tu madre decía sobre tu salud con tanta seguridad era mentira.

Es difícil creerlo, pero tu madre te engañó en más de una ocasión cuando eras pequeño y, hoy, estamos aquí para demostrarlo. ¡Se acabaron las mentiras!

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Verdad nº 1: al zumo de naranja no se le van las vitaminas

La vitamina C, ésa por la que tanto temía tu madre, sólo disminuye en condiciones extremas, donde “condiciones extremas” quiere decir “zumo a 120 ºC” y, hasta donde sabemos, nadie se lo toma en ese estado. Podrías beberte el zumo cuatro, ocho y hasta doce horas después y no pasaría nada.

Verdad nº 2: abrigarte no evita que te pongas malo

Son los virus y bacterias las que se encargan de ello, que atacan a nuestros cuerpos cuando más débil es nuestra salud. En invierno, la principal causa de nuestros resfriados son los lugares cerrados, donde es más fácil enfermar debido a la gran presencia de virus y bacterias.

Verdad nº 3: has perdido horas de diversión en el agua

Así es. No hace falta una hora de digestión antes de entrar en el agua. No hay estudios que sustenten esta idea, por lo que, durante años, nuestra salud no ha peligrado en ningún momento.

Verdad nº 4: ningún chicle se quedará pegado en tu intestino

¿Cuántas veces te gritó tu madre por tragarte un chicle y tenías miedo por “si se quedaba pegado en tu intestino”? Resulta que nuestro organismo es incapaz de digerir los chicles. Pasan sin pena ni gloria por nuestro cuerpo hasta que los expulsamos.  

Verdad nº 5: no vas a sufrir una ceguera por ver de cerca la televisión

De hecho, la única forma de quedarte ciego es que sufras una lesión de retina. No obstante, se recomienda mantener una distancia considerable para evitar dolores de cabeza y fatiga ocular.

La lista de mitos sobre la salud que nuestras madres nos han contado es más extensa de lo que puedas imaginar. Pero hay algo claro en todo esto: nuestras madres, además de mucha creatividad, tienen un poder inimaginable sobre nosotros. Por eso son madres y tratan de cuidarnos en todo momento.