La vuelta al colegio siempre es un reto, tanto para padres como para los más pequeños. Si bien hay quienes lo afrontan con ganas y valentía, los hay que nunca están preparados para volver a la rutina de lápices y papel.

Por esta razón, está en nuestras manos preparar a nuestros hijos para que, cuando llegue el día de pisar la clase, lo hagan con la mayor tranquilidad posible.

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Adiós al horario de verano

Durante las vacaciones, el día de los niños cambia completamente: se levantan y se acuestan más tarde, comen a horas distintas… Es importante que, a medida que se acerque el inicio de las clases, volvamos, poco a poco, al horario habitual.

Hora de cuidar (más) la alimentación

Aunque tratemos de vigilar la alimentación de los pequeños durante todo el año, en verano, por distintos motivos, somos más flexibles y permitimos que se “salgan fuera del plato”.

Con la opción del comedor a la vuelta de la esquina, los niños deben acostumbrarse, otra vez, a todo tipo de comidas.

Vuelve la rutina diaria

En verano, la ausencia de las clases y de deberes hace que los niños se acostumbren a la tranquilidad de no hacer nada, rutina totalmente diferente a la del colegio. Por ello, deben recuperar la actividad de la época escolar para que se habitúen sin ningún problema.

La importancia de la motivación

No debemos olvidar que son niños y que, como tal, necesitan ilusión y motivación para afrontar con energía la nueva etapa, sobre todo, cuando se trata del primer año de colegio o de un centro al que llegan por primera vez.

Es recomendable hablar con ellos sobre sus compañeros y profesores, para que la situación no resulte desconocida. Asimismo, se les puede hacer partícipes en la compra de los materiales escolares para que asimilen la vuelta al colegio. ¡A todos los niños les gusta estrenar!

La ida y la vuelta del colegio

Siempre que sea posible, debemos acompañar a nuestros hijos, así como recogerlos, para que no se sientan solos. Si, por motivos de trabajo, es imposible hacerlo los primeros días, podemos contar con vecinos o familiares en la misma situación para compaginar horarios y ayudarnos mutuamente.

De esta forma, los niños estarán acompañados en todo momento y contaremos con la tranquilidad de saber que está todo bajo control.

El estudio progresivo

Es importante tener en cuenta que, si en verano todo ha sido tiempo de juegos y diversión, con la llegada del colegio, éste se transformará en tiempo de deberes y obligaciones -sin renunciar a lo primero por completo-. Este cambio debe ser progresivo para que a los más pequeños no les resulte una pesadilla. Poco a poco.

 

Con todo ello, la vuelta al colegio será una acción más en la vida de los niños, pero también para nosotros. No debemos olvidar que la vuelta a la rutina, directa o indirectamente, es para todos, y lo que hagamos los adultos será la conducta a seguir para los pequeños.