Cuando pienso en ahorrar siempre recuerdo el cuento de la cigarra y la hormiga, tú ¿no? Estos dos insectos nos recuerdan qué pasa cuando no ahorras nada y cuando lo ahorras todo. En la vida real no hay que ser tan extremista y pasar de nada a todo, con ser medio hormiga – medio cigarra es suficiente.

¿Sabes cuál es el primer paso para ahorrar? ¡Efectivamente! Evaluar la situación. Parece una tarea sencilla pero no siempre lo es. Primeramente, porque muchas veces no somos capaces de distinguir conceptos como gasto básico de gasto superfluo, e incluso, algunas veces no sabemos el dinero real del que disponemos. Así que por si tú también eres una de esas personas que necesitan un poco de ayuda, este post va por ti.

Lo primero que tienes que tener claro es que quieres ahorrar. No vale con pensar en ello, sino que necesitas voluntad para conseguir que se convierta en un hábito más de nuestro día a día. Según los expertos se necesitan 21 días para convertir una acción en una rutina. ¿Empezamos?

Bien, ya tienes las ganas de ahorrar, ahora toca comenzar a evaluar tu situación financiera. ¿Cuánto dinero ganas? Pero ¿real? Con real me refiero a cuál es tu sueldo neto, el salario que percibes después de descontar impuestos. Vamos, el dinero exacto que te ingresas cada mes en tu cuenta. Ahora que tienes claro cuánto ganas, ya puedes empezar a calcular cuáles van a ser tus ahorros reales mes a mes.

Pongamos por ejemplo que tienes un salario de 1.200 euros netos mensuales. Lo ideal es que no más del 50 %, es decir unos 600 €, se dediquen a los gastos básicos. ¿Qué entiendes por gastos básicos? Estos gastos son los necesarios para cubrir tus necesidades básicas, es decir, alquiler o hipoteca, transporte, comida, luz, gas, reparaciones…son este tipo de gastos que necesitas en tu día a día para vivir. Seguro que alguno piensa, “yo para vivir necesito mi iPhone o mi suscripción a Netflix” Bueno, aunque tú pienses que no puedes vivir sin esos caprichos, no los puedes considerar básicos, sino que estarían en el montón de gastos extras o superfluos. Este tipo de gastos no deberían superar el 30 o el 40% de tu salario. Como ves, aquí tu lado cigarra está contento puesto que destinas más al ocio que al ahorro. Este porcentaje puede variar para cada uno, pero por norma general la mayoría de nosotros necesitamos igual que comer, el viajar, tomar algo con los amigos, comprar…es decir, darnos caprichos que nos alegren.

Te queda entre un 10 y un 20 % de tu sueldo para ahorrar, ¡no está nada mal!, ya que tienes que pensar en el largo plazo. Ahorrar no es algo que puedas hacer de un día para otro, sino que lleva tiempo y aquí tu vena hormiguita saldrá a flote y poco a poco, mes a mes, irás ahorrando esos euros que luego gastarás o invertirás en lo que tú quieras.

¿Qué te parece? ¿Te ves capaz de ahorrar por ti mismo? Si necesitas algo de ayuda siempre puedas consultar un asesor o algún tipo de plan de pensiones o de ahorro que te facilite la tarea. Pero recuerda que el primer paso es ser consciente de tu situación. ¡Adelante!