¿Quién no tiene una tarjeta de crédito o de débito que utiliza casi a diario? Disponer de este tipo de tarjetas es algo muy habitual en nuestra sociedad y por ello, la seguridad es muy importante.

Desde hace unos años 13 años, VISA y MasterCard se unieron para crear unos estándares de seguridad. Posteriormente, se creó el Consejo de Seguridad de los Estándares de la Industria de las Tarjetas de Pago (PCI Security Standards Council), una organización independiente que se hizo cargo de su desarrollo.

Esta organización mantiene y distribuye PCI DSS así como los estándares para software de seguridad o los dispositivos para la introducción del PIN. Lo que quiere decir que supervisan el cumplimiento en cuestión de seguridad de datos. Este tipo de datos hace referencia a los titulares de las tarjetas y sus transacciones.

Como ves, las tarjetas de pago son bastante seguras en lo que se refiere a los datos que contienen. Ahora bien, esto no quiere decir que sean 100 % seguras. Existe la posibilidad de que te clonen la tarjeta, una práctica, por desgracia, bastante habitual.

¿Qué medidas tomar?

La precaución es la clave. Las tarjetas pueden ser clonadas en cajeros automáticos mediante su modificación. Se colocan cámaras para conseguir tu número secreto y los números de la tarjeta, por tanto, tapa siempre la pantalla cuando escribas tu clave.

Por otro lado, también te la pueden clonar en los establecimientos. Es muy importante no perder de vista nunca la tarjeta.

Por último, ten cuidado con las compras por internet. Lo más recomendable en estos casos es que utilices siempre páginas seguras. También puedes optar por las tarjetas prepago que para estos casos suelen ser las más eficientes.

Las tarjetas suelen venir con un seguro, pero también existen otros que se pueden hacer cargo de este tipo de daños, como es por ejemplo el seguro de hogar que se hace cargo de atracos fuera del hogar y del uso fraudulento de las tarjetas.