¡Ya están aquí! ¡Tanto tiempo esperando por ellas y por fin las tenemos al alcance de las manos! Mira que se han hecho de rogar, no se puede ser más cruel que ellas, pero, ahora es el momento: ¡¡Nos vamos de vacaciones!! Hemos elegido el destino, reservado el transporte y el hotel, hecho la maleta… solo nos queda cerrar la puerta tras nosotros y disfrutar del descanso. La casa nos estará esperando cuando volvamos, sí, pero, ¿en qué condiciones? Para marcharte con la tranquilidad de que se lo has puesto difícil a los amigos de lo ajeno, te vamos a facilitar una serie de recomendaciones de seguridad.

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Nuestra casa, nuestras cosas, nuestro tesoro

Todos tenemos nuestra fortaleza, el lugar en el que nos sentimos seguros y resguardados, y esa suele ser nuestra casa. No solo es el espacio en el que vivimos y disfrutamos de nuestro tiempo más preciado, también es el contenedor de todos aquellos objetos que son importantes para nosotros, ya sea por su valor económico o sentimental o ambos.

Cuando nos vamos de vacaciones, en ocasiones ni siquiera nos planteamos que puede ser que a nuestra vuelta nos encontremos conque ese rincón tan íntimo haya sido tomado por ladrones y que nuestros bienes hayan sido sustraídos. Pero puede ocurrir, las fechas vacacionales son una de las favoritas de los delincuentes para entrar en casas ajenas.

Según el informe de Memoria Social 2015 de UNESPA y que nos resume EFE, hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de estudiar cómo y dónde se realizan los robos domésticos. Según este estudio, la situación geográfica es determinante: se producen más siniestros en el litoral mediterráneo y en Madrid. En cambio, si vivimos en la Comunidad Foral de Navarra tenemos menos probabilidades de sufrir una entrada indeseada en el hogar. Le siguen en la clasificación Galicia, Asturias y Castilla y León como los lugares más seguros.

¿Y en qué meses se comunican más robos? Pues en los tres meses de invierno y en agosto. Aunque los ladrones no descansan nunca, los lunes y viernes parecen ser los días en los que más les da por “trabajar”. Así que estamos a las puertas de un periodo conflictivo, el mes de agosto, y hay que extremar las precauciones.

¿Cómo aseguramos nuestro hogar mientras estamos fuera?

Después de tanto dato y pesimismo, vamos a intentar que todos salgamos por la puerta con una sonrisa, con la alegría de irse de veraneo con la conciencia tranquila por haber hecho todo lo que estaba en nuestra mano para salvaguardar nuestro patrimonio. Y nadie nos puede dar mejores consejos que los que más conocen a la perfección a los “malos”, la Policía Nacional:

  • Asegurarse antes de salir, de que puertas y ventanas están bien cerradas. No nos olvidemos de las ventanas que dan a patios de vecinos, lugares ocultos a la vista de las personas que están en la calle y por la que puede ser más fácil y seguro acceder a la vivienda.
  • No hay que dejar bajadas las persianas por completo, nada de dar pistas, hay que dar apariencia de que la vivienda está habitada. Si tenemos acceso a instalar un reloj programable que ilumine la vivienda por zonas, encendiendo y apagando luces de la casa en horarios distintos, etc, sería lo ideal.
  • No debemos desconectar el timbre de la puerta, es el primer indicativo que grita que nos hemos ido.
  • Nada de contar a desconocidos o en redes sociales que nos vamos y en qué fechas. Solo deben saber cómo y dónde localizarnos las personas más cercanas y de mayor confianza.
  • Dejar la llave a la persona de mayor confianza posible para que haga acto de presencia de vez en cuando y recoja las comunicaciones del buzón
  • Evitemos dejar objetos de valor o dinero. Si hay que dejar algo en casa, no deberíamos esconderlo en lugares insospechados, los ladrones son los que mejor conocen esos rincones secretos. Lo mejor, como medida de precaución ante un posible robo, es hacer un inventario que incluya los números de serie de fabricación de ciertos aparatos, marca y modelo, unas fotos que permita su identificación y, si es posible, dejarlos en una caja de seguridad con una marca que los identifique. De esta manera evitaremos su comercialización y será más fácil su recuperación e identificación.

Si somos de los que nos quedamos cuidando el fuerte, es decir, tenemos la mala suerte de no tener vacaciones o las hemos agotado ya, hay que estar alerta a cualquier movimiento extraño que se produzca en nuestro entorno: gente extraña en el portal o merodeando en la calle, ruidos en casas que sabemos que están vacías… y, por supuesto, no abrir la puerta del portal ni de la casa propia a desconocidos. Si percibimos algo fuera de lo común, lo conveniente es llamar a la policía cuanto antes.

Tras todas estas recomendaciones solo nos queda una cosa por decir: ¡¡Buenas vacaciones!!