Somos muchos los que a lo largo de nuestra vida contratamos seguros de diferente índole. Los más comunes son los seguros de coche, seguros de hogar, seguros de vida, seguros de salud…Todos ellos tienen características diferentes, ya que cubren distintos hábitos de nuestra vida. Hay que mencionar que algunos son obligatorios y otros opcionales. Pero todos poseen algo ineludible y común: la póliza.

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La póliza de seguro es el contrato de los seguros que contiene derechos y obligaciones para cada una de las partes. Es decir, tanto el asegurador como el asegurado se comprometen, con su firma, a cumplir todos los puntos del documento significativo. El contratante de la póliza se obliga a pagar una prima a cambio de la cobertura. Lógicamente esta cantidad económica le permitirá al asegurado evitar perjuicios económicos mayores en caso de que ocurra un siniestro. Por tanto, la póliza es el documento que certifica este respaldo a través de los seguros.

Por este motivo, antes de tomar la cláusula por válida, todos nos debemos asesorar y cerciorar de que lo que implica la póliza es, realmente, lo que queremos contratar.

En el documento se describirán las personas, objetos o instrumentos que sean asegurados. Además se establecerán las indemnizaciones para recibir, en caso de que se produzca un siniestro en el que se vean implicados esos detalles asegurados de nuestra propiedad.

La póliza se compone de tres partes fundamentales:

Condiciones generales

Son todas aquellas cláusulas que establece el asegurador para regular los contratos que emita dentro del mismo ramo: extensión y objeto del seguro, riesgos que quedan excluidos, pago de las indemnizaciones del siniestro y forma de liquidación de las mismas. Deben de estar redactadas explícitamente y de manera muy precisa. Hay que tener en cuenta de que nunca deben perjudicar a los asegurados, por lo que aquellos puntos que limiten sus derechos, tienen que expresarse de manera muy clara. Deben estar resaltadas y expresamente aceptadas por el cliente.

Condiciones particulares

Son los elementos específicos de cada póliza y que la hacen diferente a las restantes.

Condicionado especial

Es el conjunto de cláusulas que resultan de la aplicación a cada póliza en concreto.

 

Teniendo claro lo que es una póliza cometeremos menos errores al contratar nuestros seguros. Además es muy importante acudir a profesionales con experiencia que eviten que caigamos en fallos comunes. Esta experiencia, sin duda, conlleva validez y confiabilidad.

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